domingo, 1 de septiembre de 2013

Métodos de la Fiósofía



MÉTODOS DE LA FILOSOFÍA

Método Socrático.- Sócrates, el maestro de platón, practica un método de construcción de conceptos que compara con el trabajo que desarrollan las parteras, así como ellas ayudan a parir un nuevo ser, Sócrates ayuda a parir ideas, a concretar el trabajo de concepción de ideas con el alumbramiento de conocimiento cuya meta es la verdad fundada en la razón.

Denomina mayéutica a esta práctica que en griego significa “partera”, se puede traducir al lenguaje filosófico como el arte de alumbrar espíritus.

Dos momentos son básicos en este método:

·        La ironía, la cual presenta una serie de preguntas al interlocutor para confundirlo, hacerle caer en la contradicción y hacerlo reconocer sus ignorancias.

·        Después de aceptada su ignorancia, el locutor hace descubrir al interlocutor las verdades que llevan en sí sus respuestas para invitarlo a pensar racionalmente y que genere los conceptos universales propios de la Filosofía.

En síntesis la mayéutica socrática consiste en saber en saber interrogar y a cada respuesta contraponerle una nueva pregunta, hasta encontrar una respuesta verdadera que haya superado e integrado la verdad parcial de todas las anteriores.

La frase “Solo sé que no se nada” únicamente tiene sentido en este contexto: Sócrates se presenta como un ignorante con respecto al tema de reflexión, porque su función no es la de hallar él mismo la verdad, sino la de contribuir a que el interlocutor la encuentre.

Método cartesiano.- René Descartes propone un método de búsqueda de la verdad: la duda metódica. Para él la duda metódica es un momento necesario en el camino para alcanzar la verdad: es metódica y constructiva porque implica, como punto de arranque, poner en entredicho la autoridad de los libros, los maestros y las tradiciones, hasta superar la duda misma. No se trata de dudar de todas las ideas, sino de cuestionar sus fundamentos. Sólo se puede llegar a la verdad cuando la duda ya no tenga lugar.

·        Como primer paso, Descartes propone dudar de los sentidos porque engañan alguna vez y nada asegura que no engañen siempre.

·        Se debe dudar de de la existencia de las cosas, pues igual se presentan en los sueños como en la vigilia. La dificultad de para distinguir el sueño de la vigilia lleva a la posibilidad de dudar también de la existencia.

Hay no obstante, verdades que prevalecen: Las Matemáticas; Descartes afirma en su discurso del método “Duerma yo o esté despierto, dos más tres serán siempre cinco, y el cuadrado no tendrá más que cuatro lados”.

Para evitar equívocos con la fe, descartes sustituye a Dios con la hipótesis de un genio maligno, que tiene la voluntad de engañarlo en todo lo que piensa. Dudar implica pensar y a su vez pensar implica existir. Por lo tanto, tenemos aquí la primera verdad: “Pienso, luego existo”, a partir de la cual se puede construir conocimiento bien fundamentado.

Método crítico o criticismo.- El filósofo alemán Immanuel Kant entiende la crítica como el proceso por el cual la razón se vuelve sobre sí misma para conocer sus propios límites y las condiciones en que funda su propia validez.

·        En un primer momento, Kant somete a crítica a la metafísica como una esfera de problemas que rebasa los límites de la razón humana.

·        Enseguida define a la Filosofía como una reflexión sobre las condiciones de posibilidad del conocimiento y del ser humano, con el fin de determinar la validez epistemológica del primero y la acción moral del segundo.

El método crítico somete a discusión tanto la validez lógica de los discursos con pretensiones científicas, como sus derivaciones de carácter ético. Clasifica los juicios en:

A priori.- Son los enunciados cuya verificación es independiente de la experiencia, son sintéticos, pues son racionales o lógicos (no dependen de los sentidos) y añaden nueva información en torno al sujeto. Ejemplo: El sol es una estrella.

A posteriori.- Son enunciados que se originan a partir de la experiencia. Ejemplo: El sol brilla.

Método fenomenológico.- Fue desarrollado por el filósofo alemán Edmund Husserl, quien toma como punto de partida la duda metódica cartesiana. La duda revela al propio “yo” que duda. Este “yo” no es el    “yo psicológico” sino un “yo trascendental” o “puro”. El “yo psicológico” corresponde al “yo individual” que pregunta, por ejemplo, por asuntos personales de los demás; el “yo trascendental” es el “yo” del cual todos los individuos participamos, es el “yo” que piensa, que investiga, que interroga. El “yo psicológico” es singular, pertenece a un único individuo; el “yo trascendental” es el “yo pienso” que está presente todo ser humano posible.

La fenomenología de Husserl abstrae la cuestión de la existencia del objeto conocido y describe minuciosamente sus rasgos esenciales y las condiciones en las que éste aparece ante la conciencia. En otras palabras permite extraer las características esenciales de todas nuestras experiencias y la esencia de lo que experimentamos.

Husserl analiza la estructura de los actos mentales o psicológicos y como éstos están dirigidos hacia los objetos reales o irreales. Precisamente la principal característica de la conciencia (conocimiento) es que siempre es intencional.

Así el primer paso para encontrar el fundamento de la realidad definida como fenómeno, implica poner entre paréntesis o dejar en suspenso todas nuestras certezas sobre la realidad, hasta refundamentarlas cuando el investigador ya no tiene dudas. Esta operación metódica de evitar los juicios previos se denomina epojé fenomenológico.

Descartes y Kant deducen la objetividad de la realidad al afirmar que ésta es fenómeno: un fenómeno que tiene sentido para ellos, que es a partir de la conciencia. El término yo pienso es sinónimo de conciencia. En síntesis sólo hay fenómeno porque hay conciencia.

Método hermenéutico.- El término hermenéutica significa interpretación. Hace referencia al arte o técnica de interpretar textos para fijar su verdadero sentido. En un principio se aplicó en la Teología y en particular, a la lectura de las sagradas escrituras.

Los filósofos alemanes Friedrich Schleiiermacher y Wilhelm Dilthey, consideran a la hermenéutica, como la reconstrucción histórica de un discurso dado. Esto supone comprender un texto a partir de una lectura que reconstruya psicológicamente la intención original del autor. Se considera que el texto expresa sentimientos de éste, por lo cual los lectores o intérpretes deben ponerse en su lugar en aras de revivir el acto creador.  Según Dilthey en las ciencias humanas no tiene cabida la explicación (propia de las ciencias naturales) sino la comprensión.

Esta concepción presupone que cualquier persona tiene la misma comprensión lectora que las demás y por lo tanto es posible alcanzar una única interpretación correcta.

Martin Heidegger y Hans-Georg Gadamer, consideran que comprensión e interpretación se relacionan de manera circular: para comprender el todo es necesario comprender las partes y viceversa, esto hace posible una interpretación adecuada del asunto.

Heidegger afirma que para llegar a la comprensión debemos pasar por una estructura circular a la que denomina círculo hermenéutico y afirma que toda interpretación, para producir comprensión, debe ya tener comprendido lo que va a interpretar; o sea, el proceso de comprensión no parte de la nada, sino de aquello que ya ha sido comprendido o admitido como válido o cierto.

Entonces la hermenéutica es la actividad que permite la comprensión y abre el camino al conocimiento a partir de la captación del sentido de los fenómenos naturales y sociales en un marco de referencia específico. Ésta es la condición de sentido de toda experiencia y de toda investigación.

Método deconstruccionista.- La deconstrucción es una forma de análisis textual aplicada no solo a la Literatura y la Filosofía, también a la Historia, la Antropología, el psicoanálisis, la Lingüística y la Teología. Su principal exponente es el filósofo posestructuralista francés Jacques Derriba.

Según derriba, la deconstrucción funciona sobre la base de una lógica paradójica, una noción contradictoria; mientras el Término lógica denota aquello que acata las leyes del razonamiento, el de paradoja se refiere se refiere a lo que contradice a la razón.

Sin embargo, la finalidad de la deconstrucción como método o estrategia es la demostración de la autocontradicción textual, una demostración que se apoya en el supuesto de una incompatibilidad entre lo que el escritor cree argumentar y lo que el texto dice realmente. Así, la clave de la deconstrucción está en el divorcio entre la intención del autor y el significado del texto.

Método dialéctico.- Platón concibe a la dialéctica como un modelo según el cual debe constituirse el conocimiento correcto, en sus diálogos presenta a Sócrates como el filósofo dialéctico que a través de la mayéutica ayuda a sus discípulos a pensar correctamente.

La dialéctica parte de principios que no siempre justifica ni demuestra. La dialéctica muestra la verdad de esos principios operando por reducción al absurdo, o sea si en torno de un tema se hacen afirmaciones y al mismo tiempo se niega su sentido, la dialéctica muestra dicha contradicción.

Hace valer el principio lógico de la no contradicción, no se puede afirmar y negar a la vez en el mismo sentido.

Según Marx, las contradicciones reales sólo encuentran su solución en la práctica, es decir, en la vida real a través del trabajo. La dialéctica de Marx es materialista porque pone a la praxis, esto es, el actuar humano-social, como la actividad que transforma y produce efectivamente lo real, que convierte la realidad natural en realidad humana.

Método de análisis del discurso.

J.B. Thompson, en Ideología y cultura moderna, propone un método al que nombra “Metodología de la hermenéutica profunda”. El cual articula los conceptos de ideología, poder y discurso, como ejes fundamentales para el análisis del discurso político. Esta propuesta incluye tres fases o niveles:

* El análisis socio-histórico.

* El análisis discursivo

*La interpretación

En el segundo nivel de análisis, que es el de nuestro interés se define el tipo de producción discursiva que se va a analizar, considerando su naturaleza lingüística para fundamentar bien la propuesta metodológica. Los tipos de análisis discursivo son:

Análisis narrativo.- Se centra en la explicación de las características de la ideología, que tiende a asumir una estructura narrativa en su pretensión de validar y legitimar las relaciones de dominación dentro del discurso mismo.

Análisis de la estructura sintáctica.- Estudia la secuencia de las ideas, así como los recursos oracionales que desempeñan un papel central en el discurso, como la nominalización y pasivización, entre otros.

Análisis de la estructura argumentativa.- Corresponde al estudio de las formas del discurso. Al ser construcciones lingüísticas que van más allá de la frase, contienen explicaciones y cadenas de razonamiento que pueden ser reconstruídas de diferentes maneras. Las reconstrucciones pueden ayudar a esclarecer las características ideológicas y estructurales del discurso, sacando a la luz no sólo sus procedimientos de legitimación, sino también sus estrategias de disimulación.

Con respecto al nivel de la interpretación cabe señalar que, a pesar de la rigurosidad en los métodos para el análisis del discurso, éstos no pueden suprimir la necesidad de una construcción creativa de la significación, es decir una explicación interpretativa de lo dicho.

 

 

 

Método de análisis de lenguaje.-

La Filosofía analítica o Filosofía del lenguaje supone que sólo tiene sentido hablar de aquello que puede ser observado y que, por lo tanto, solamente tienen sentido o significan los enunciados que pueden ser contrastados empíricamente. Por ello propone un método de análisis y reconstrucción de enunciados, cuya finalidad es lograr la precisión en los distintos discursos y discutir y evaluar las posibles consecuencias de lo que afirmamos y de cómo lo afirmamos. El método incluye tres tipos de reconstrucciones: la sintáctica, la semántica y la pragmática.

Reconstrucción sintáctica. Consiste en destruir la forma gramatical de un enunciado E por considerarla confusa o metafísica. Por ejemplo, “La libertad es conciencia de la necesidad” es un enunciado cuyo sujeto es imposible de observar empíricamente, por lo que carece de significado o sentido. En lugar de E construir un nuevo enunciado E. Así “Los seres humanos libres conocen sus necesidades”

Reconstrucción semántica. Implica redefinir las palabras que formaban E y construir otros enunciados que las discutan. Por ejemplo. “La libertad” refiere a seres humanos “Libres”, y son libres sólo quienes conocen sus necesidades, o sea, quienes saben lo que quieren y pueden.

Reconstrucción pragmática. Propone derivar del enunciado E, o del E y de su reconstrucción semántica, consecuencias prácticas (morales, políticas, etc.) en la forma de un enunciado condicional, ejemplo: “si conoces tus necesidades, entonces eres libre y sabes lo que quieres y puedes. Por lo tanto, estás obligado a promover el conocimiento para alcanzar la libertad”.

El propósito de este análisis lógico del lenguaje es el de construir o diseñar enunciados con “sentido”, base de los argumentos y de los discursos. Un enunciado tiene sentido si y sólo si empíricamente es contrastable, o en último análisis, es formalmente consistente al modo de los enunciados lógico-matemáticos.